Iluminan una tabla de la hora de dormir, un registro de lectura o la esquina de la agenda donde empieza la noche. En el juego una lámpara no necesita ayuda: toca la luna y casi todas se encienden solas, y la bombillita de su anillo la vuelve a apagar cuando un rincón debe quedar en penumbra.
Mira todas las velas y luces, o elige algo más suave entre los farolillos y las velas.

































































































































































































































































































