380 stickers.
Monta primero el cuarto, luego el altar, luego las amigas. En las paredes van los pósters del grupo inventado, la cuadrícula de photocards dibujadas como pequeños retratos en blanco, el corazón y el rayo de neón. En el suelo, el puf, el sillón papasan, la torre de altavoces, el espejo de baile con ruedas y la figura de cartón de un idol de cara sencilla. Después, las cosas pequeñas que nadie recoge: un bubble tea, un vaso de fideos instantáneos, unas zapatillas gruesas, una mochila, un gato con una sudadera diminuta.
Pon un peluche en la cama y viaja con la cama. Mueve la cama más tarde y los peluches van con ella. Los neones, las luces de estrellas, el proyector de galaxias y el aro de luz son luces de verdad: pon la noche y el cuarto brilla en lila y cian, como a la una de la madrugada cuando la coreografía ya casi sale.
Elige en qué sala construyes: el cuarto sencillo, o una casa con planta de arriba donde el altar y la pista de baile tienen cada uno su piso. Cambia las paredes y el suelo para que vayan con la hoja. Nada cuenta y nada termina: paras cuando parece el cuarto de alguien que lleva toda la semana viendo el mismo vídeo en bucle.




































