Construye la cueva primero, luego el tesoro, luego la visita. El botín es lo que más tiene este mundo: veinticinco tesoros y veintiún destellos pequeños, así que las monedas bajan de verdad por la pendiente en vez de quedarse en un montón ordenado. Veinte criaturas viven aquí también, un murciélago, un escarabajo luminoso, el dragón bebé dormido en medio de todo.
Pon la tetera en el fuego y viaja con el fuego. Mueve el fuego más tarde y la tetera y el plato de galletas van también. Empuja un cofre detrás de la armadura y se queda detrás, así el montón tiene un delante y un detrás.
Luego pon la noche, porque esta es la sala que más cambia. Cuatro fuegos y trece lámparas y antorchas son luces de verdad: el centro de la cueva se pone cálido y los bordes se ponen francamente oscuros, que es toda la idea de un tesoro.
Aquí nada puede salir mal y nada se agota. Paras cuando la cueva parece un sitio que un dragón elegiría de verdad.
















































