Están entre las habitaciones más llenas del sitio, unos sesenta y un stickers cada una, y la razón está en cada estante: veintisiete de las piezas de estos cuatro son objetos de colección, las cositas hechas a mano que un salón así acumula, más diecisiete gatos y diecisiete bellotas y hojas esparcidas por el suelo.
Dos de los cuatro se construyeron con el fuego encendido y la noche puesta. Si quieres ver para qué sirve de verdad este mundo, abre uno de esos primero: la chimenea y las lámparas son luces reales, y todo lo que alcanzan se vuelve cálido.




