Casi todos tienen la misma escena tranquila en la cama: una niña con una coronita, leyendo bajo las pieles con una lechuza nival o un zorro al lado. Después la habitación se llena más de animales que de hielo. Los zorros duermen en cestas y cojines, un pingüino trae el té, las focas se tumban en la alfombra. El trono y los sillones se reúnen alrededor de una mesa baja, así que el palacio parece menos un palacio que un salón de familia.
Para ser una habitación de hielo, nadie parece tener frío.











