Casi nadie compra en estas tiendas. Leen: en un taburete junto a los estantes, boca abajo sobre la alfombra, en el sillón con un libro tapándoles la cara, profundamente dormidos. En la mayoría alguien alcanza el estante de arriba de espaldas a ti, mientras otro carga una pila más alta que su cabeza. Los gatos se sientan en el alféizar y en el mostrador, y el mostrador se queda pequeño, arrimado a una pared.
Es la única tienda del juego donde a nadie le importa que nunca llegues a la caja.









